Valeria es chiquita pero inmensa en su estar. Con ella comprendimos que saber que lo que se quiere no depende de tamaños ni edades, sino de la confianza en una misma. El día de su despedida, el amor se regó por los brazos de todas, las lágrimas mojaron la tierra y el cachondeo del carnaval se mezcló con la magua que nos dejaba su marcha.
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